Dibujemos sonrisas en el alma
Y se nos fue Julio señores, ciertamente es inevitable pensar que vamos
mas allá del ombligo del año y que de Agosto en adelante el 2020 se irá en un
abrir y cerrar de ojos.
En tiempos de tribulación siempre es bueno desempolvar recuerdos, buscar
en las memorias aquellas que nos dibujan una sonrisa en el rostro y honrar la
memoria de aquellas personas que con su amor, sus palabras y actos nos han
impulsado a ser mejores. Nos han ayudado a dar ese primer paso para ir tras los
sueños y anhelos de nuestro corazón. En tiempo de tribulación nuestro corazón
centrarse en las cosas positivas, en lo que verdaderamente nos hace feliz.
Hoy quiero honrar la memoria de una gran mujer "María Elia" mi
abuelita. Quien me inspiro siempre a ser una mejor persona, quien siempre creyó
en mi y con la que formamos más que un lazo de sangre una bella amistad.
Siempre me sentí amada y querida por mis abuelitos, por dicha disfruté 4
abuelitos y por alguna razón siempre me sentí la favorita jejeje. El recuerdo
de mis abuelitos siempre será de los más hermosos que mi corazón guarda.
Pero retomando el tema y antes de entrar en materia diré que "María
Elia" fue una gran mujer, que supo transformar la adversidad a su favor,
nacida de cuna humilde se supero por sus propios medios. Termino su
bachillerato siendo ya mamá de 4 y logro con orgullo graduarse de Tenedor de
libros. Era una mujer amante de Dios, amaba las letras, la vida la llevo a
trabajar cercana a la fotografía y aprendió la ciencia del revelado, pintaba
propias fotos. Tenía buen olfato para los negocios y siempre pensaba en el
mañana. La primera foto del blog es ella en plena flor de la juventud.
Recuerdo tantos y tantos momentos con ella, éramos muy cercanas,
recuerdo cuando los viernes esperábamos impaciente a que llegara Mi Abue a
traernos y pasar todo el fin de semana con ellos. ¡Recordar es volver a vivir!.
Siempre aprendí de ella las ganas de salir adelante, de estudiar, de ser
una mujer independiente (porque eso para ella era indispensable), de aprovechar
al máximo todos los dones que Dios nos entrego.
Un día de 1990, calculo que yo tenía unos 16 años, vi en el periódico
una convocatoria. Era un concurso de letras latinoamericano, recuerdo que era
un escrito libre y por alguna razón me llamo la atención. Lo recorte y se lo
enseñe, ella lo leyó y me dijo: ¿Y porque no participas?. Si ella no me hubiera
animado seguramente esta historia no existiría.
Revise mis escritos. Porque ya para ese entonces llevaba diarios y
escribía, busque algo que se acoplara. Reciente había asistido a una boda y había
elaborado un escrito de la ternura de la mamá de la novia y de las generaciones
de mujeres presentes en ellas. Se lo enseñe y me dijo: "Prepáralo, yo te
acompañare a dejarlo". Fuimos en bus al ministerio de educación y lo
entregue. Me ilusiono poder presentarlos pero como típica adolecente, lo
olvide.
Meses más tarde cuando llegue a mi casa, Mi Abue tenía un telegrama para
mí. Había sido seleccionada, debía presentarme y leer mi escrito ante los
jueces. Fue sorpresa para mí.
El día acordado, nos vestimos con nuestros mejores trajes y fuimos. Mi
Abue, mi madre y yo. Llegamos al teatro nacional, mágico y majestuoso, subimos
a una de las plantas y se abrió ante nosotros un salón con un bello piano de
cola y un pódium. Y entonces recapacite, era la menor de los seleccionados y
(obviando la edad) mis contrincantes eran periodistas de renombre. El miedo me invadió,
pero Mi Abue y mi madre estaban que no cabían de la emoción, no podía
decepcionarlas. Leí mi escrito, orgullosa! del corazón a las letras como mi
blog. No gane, era obvio que un periodista de renombre iba a representarnos
pero la satisfacción de lo ganado y aprendido es hoy uno de mis recuerdos más
hermosos. El escrito quedo en algún lugar del baúl de los recuerdos. Mentiría
si les dijera en qué lugar quede, no recuerdo. Mi madre dice que el segundo,
pero sinceramente no recuerdo. Hace unos años encontré el escrito por ahí pero
al día de hoy lo busque sin éxito.
Lo importante de esta vivencia, es la figura maravillosa de "Mi
Abue" que siempre me impulso a dar lo mejor de mí, que con su aliento y ánimo
me ayudo a ser la mujer que hoy soy. Ella sabía que estaba llena de defectos
pero creía en mi.
A esas mujeres maravillosas de mi vida, mis abuelitas, mi madre, mi
hija, mi hermana, mis amigas, en fin, todas aquellas mujeres geniales de las
que está rodeada mi vida, darles gracias hoy.
Porque en la medida que infundimos aliento, esperanza, que con nuestros actos impulsamos al otro a querer ser mejor, definitivamente estamos construyendo un mundo mejor para nuestros hijos y las futuras generaciones.
Hoy, en estos tiempos de tribulación, de miedo, de incertidumbre llenémonos
de palabras de ánimo, de consuelo, de fortaleza, de FE. Traigamos esos
recuerdos hermosos, aquellos que dibujan sonrisas en nuestras almas y sintamos que
Dios en su infinito amor nos ve como a las niñas favoritas de sus ojos.
Besos hasta el cielo "Abue".


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